martes, 8 de abril de 2014

Mom


Estamos de vuelta y en esta ocasión os traemos una de las grandes comedias del momento. Con la primera temporada a punto de acabar y una segunda anunciada, creo que ha llegado el momento de comentar la última sitcom del siempre irreverente y nunca aburrido Chuck Lorre, creador de otras grandes comedias de la televisión americana como Dos Hombre y Medio o The Big Bang Theory.

La protagonista de la  serie es Christy, madre soltera de dos criaturillas, ex alcohólica, ex drogadicta, ex bailarina de striptease, camarera de profesión y empeñada en mezclarse con hombres que no le convienen. El personaje es magníficamente interpretado por la ya mítica actriz Anna Faris, con la que tantas carcajadas hemos soltado en la saga Scary Movie. Pero no será la única mujer de armas tomar con la que nos encontraremos en la serie, ya que su madre, Bonnie (Allison Janney - El Ala Oeste de la Casa Blanca, Masters of Sex…), será la visón más adulta (que no más madura) y macarra de la propia Christy, una especie de espejo distorsionado por la edad en la que la protagonista se ve a veces reflejada y de la que reniega por igual. Como se suele decir, y nunca mejor que en este caso: “de tal palo…”.

La trama central nos contará las desventuras de esta singular y desestructurada familia: los escarceos de la hija con su novio fumeta, las apariciones del ex marido (otro fumador de yerba que vive en una furgoneta), las reuniones en Alcohólicos Anónimos, los encontronazos con la mujer del amante de la protagonista, el descubrimiento del padre de Christy… Cualquier excusa es buena para crear momentos de tensión absurdos que nos harán reír sin remedio. Los mejores momentos siempre se dan con la abuela, Bonnie, ya que junto con el Chef Rudy (French Stewart), son los personajes más macarras y subversivos de la serie, y sin duda recuerdan a otro de los grandes, Charlie Sheen. No se cortarán en usar palabras malsonantes o en poner en aprietos a cualquier personaje de la serie, todo con el único fin de su propio bien y unos momentos de carcajadas asegurados para el espectador.

Una de las comedias del momento, sobre todo tras el fin de How I Met Your Mother. No llega a tener tantos momentos de genialidad como The Big Bang Theory, y no ofrece un argumento de primera, pero sin duda ha sabido hacerse un hueco en una parrilla atiborrada de sitcoms. Risas aseguradas en episodios de veinte minutos “made in Chuck Lorre”. ¿Se puede pedir algo más? No os la perdáis.


miércoles, 12 de febrero de 2014

Dracula


Los vampiros y los zombis siguen de moda, sólo hay que ver la parrilla de televisión para darse cuenta. Pero parece que la audiencia empieza a estar un poco cansada de tanto nosferatu modernista, y aquí es donde llega el Príncipe de las Tinieblas. Dracula es una reinvención de la novela clásica homónima de Bram Stoker, así que no esperéis ver vampiros que brillan al sol, bebidas artificiales que sustituyen a la sangre o demás desvaríos modernos.

La trama nos situará en un Londres victoriano al que llega un americano que se hace llamar Alexander Grayson (Jonathan Rhys Meyers). Este no es otro que el primer hijo de la sangre, que vuelve desde los confines de la muerte buscando venganza sobre la Orden del Draco, la organización que lo convirtió en la bestia sanguinaria que es hoy en día y asesinó a su esposa Ilona. Junto a él veremos a su ayudante R.M. Renfield (Nonso Anozie) y a Abraham Van Helsing (Thomas Kretschmann), quien tiene a su vez sus propios motivos para buscar venganza sobra la Orden. Juntos tramarán un complot para poner fin al reinado de las sombras que la Orden del Draco viene ejerciendo desde hace siglos. Para ello intentarán desmontar su principal fuente de ingresos, la industria eléctrica, a través de una nueva fuente de energía basada en la electricidad que en su momento desarrolló Nikolai Tesla, energía limpia e inalámbrica. Durante su búsqueda de venganza, Grayson se topará con Mina Murray (Jessica De Gouw), quien parece ser una reencarnación de su fallecida esposa. Juntos comenzarán una relación intempestiva que torcerá sus vidas de una manera que no podían haber previsto.

Cabe destacar el gran nivel conseguido en vestuario. Absolutamente brillante y sin nada que envidiar a muchas grandes súper producciones de Hollywood. Trajes, peinados, vestidos, zapatos, tocados, sombreros… Todo parece sacado de la época en la que se ambienta la serie, y pocas veces veremos alguna prenda que nos parezca fuera de lugar. Así mismo, tanto las localizaciones como la gran labor de fotografía son increíbles, algo que consigue transportarnos de vuelta al Londres más victoriano.

Se podría decir que la vuelta del padre de los vampiros a la televisión es un soplo de aire fresco a todas las alternativas del estilo que podemos ver en la pequeña pantalla ahora mismo, pero las cifras de audiencia parecen indicar lo contrario. La serie ha estado ya al borde de la cancelación antes de finalizar su primera temporada, y a día de hoy la cadena NBC no ha confirmado su renovación para una segunda temporada. Es cierto que la serie puede resultar lenta en ocasiones. Alexander a veces pasa demasiado tiempo pensando en cuál va a ser su siguiente movimiento contra la Orden, o en cómo ganarse los favores de Mina. Hay pocos momentos de acción, pero cuando los hay, los directores/guionistas no se cortan. Podría decirse que son las mejores escenas de la serie, cuando vemos como Dracula se deja llevar por su bestia interior, sediento de sangre y venganza, momentos que impactarán a los espectadores y les dejaran con ganas de más (de mucho más). Al final estos actos se hacen escasos y dejan entrever un potencial desaprovechado.

Una serie de la que esperaba mucho más y que encandilará a los amantes de las historias vampíricas tipo Stoker o Anne Rice, pero mucho tiene que cambiar para hacerse con el título de Rey de los Vampiros.


lunes, 20 de enero de 2014

Almost Human


En el año 2048, la tecnología está fuera de control y los crímenes ocasionados por ello han aumentado drásticamente. Para combatir esta amenaza, el cuerpo de policía implementa acompañantes robóticos para todos los oficiales, los MX. Con este trasfondo comienza Almost Human, la nueva serie de ciencia ficción creada por J. H. Wyman (escritor y director de Fringe) y producida por J. J. Abrams.

John Kennex (Karl Urban - Star Trek, Dredd) es un detective de Los Ángeles que se reincorpora al servicio después de estar 17 meses en coma tras un incidente en el que todo su escuadrón muere y él pierde una de sus piernas. Su vuelta a la vida le acarrea problemas de adaptación con su nueva prótesis cibernética y con los modelos actuales de robots policía, los MX, a los que culpa del fracaso de la operación en la que casi perdió la vida. La capitana Sandra Maldonado (Lili Taylor - Hemlock Grove, Six Feet Under) intentará solventar este problema emparejándolo con uno de los modelos anteriores de androides, los DRN (una versión de robots programada para aprender y sentir como si fueran humanos). Así conocerá el detective a su nuevo compañero, Dorian (Michael EalyLa Barbería, Californication), quien da nombre a la serie.Lejos de la lógica aplastante de los nuevos MX, Dorian interpretará los hechos y los datos para intentar buscar una solución que, no siendo siempre la más obvia, sí la que más sentido puede tener para una persona. Veremos la evolución del robot con el detective Kennex como si de un niño se tratase, absorbiendo todo lo que le rodea, empatizando con la gente que se encuentra, e intentando hacerse respetar por su nuevo compañero.

Lo primero a destacar de este show es el acabado visual que han conseguido plasmar a base de maquetas y efectos espaciales. Sin duda a la altura de las circunstancias de una historia sci-fi que se desarrolla en un futuro situado a 34 años de distancia, lo que nos proporciona muy buenas ideas de hacia dónde nos va llevar la tecnología de aquí a tres décadas. La estética nos recordará mucho a otras producciones como Fringe, Blade Runner o Yo Robot. Más allá de eso, nos encontramos con el arquetipo de serie policiaca; casos complicados, ataques terroristas, protagonista malhumorado, persecuciones, tiros, más tiros, tonteo con la compañera mona de la comisaría, coñas entre compañeros, víctimas agradecidas… Nada que no se haya visto ya a estas alturas, pero con la salvedad del componente de ciencia ficción que tan bien le queda y del que hace su máxima expresión. Lástima que todavía no se haya visto una trama central suficientemente elaborada (aunque algunas perlas ya han ido soltando) como para enganchar a más gente ajena al mundo de la sci-fi.

Sin duda una serie divertida y entretenida que parece que va mejorando conforme suma episodios, y de la que espero más todavía en cuanto desvelen más la historia central. Imprescindible para los amantes de las series policiacas y la ciencia ficción.



lunes, 9 de diciembre de 2013

Dexter



Ahora que acaba el año, echamos la vista atrás y nos despedimos de alguna que otra serie. Ya que en el blog no hay ningún post sobre ella, voy a comentaros un poco sobre Dexter. Basada en los libros de Jeff Lindsay, esta serie del canal Showtime nos ha acompañado desde 2006 hasta 2013, llegando a tener en EEUU 2,75 millones de espectadores en la octava temporada, ya que los fieles de Dexter como yo, son fieles incondicionales de verdad.

Dexter no es una serie muy gore, así que los estómagos sensibles podrán verla sin necesidad de taparse los ojos cada cinco minutos. Además, no es posible resistirse a la intriga que deja cada capítulo al ofrecer pistas sobre quién es el posible asesino en serie o al mostrar a alguien que ha descubierto quién es realmente Dexter Morgan.

Dexter Morgan (Michael C. Hall, Globo de Oro a mejor actor en una serie dramática en 2010) es un asesino en serie que sigue los impulsos de su oscuro pasajero. Al mismo tiempo, es forense especialista en manchas de sangre de la Policía de Miami y, junto al resto de sus compañeros (Batista, Quinn, LaGuerta, Masuka…), resuelve una serie de crímenes que varían según la temporada. Cada temporada tiene como leitmotiv un asesino en serie, empezando toda la historia con el “asesino del camión de hielo” y acabando con el “neurocirujano”.

El peso de Dexter en la serie es indiscutible, pero hay que tener en cuenta una lista de pilares muy importantes que hacen que su actitud ante la vida cambie radicalmente desde el capítulo 1 hasta el 96.

El primer pilar es su padre Harry (James Remar), el que le enseña un código ético de conducta para que su oscuro pasajero sea aprovechado para el bien de la sociedad. Aunque ha fallecido, Harry está muy presente en los pensamientos de Dexter, ya que le aconseja continuamente para que haga lo que dice el código que le enseñó de niño.

Su segundo  pilar es Debra Morgan (Jennifer Carpenter, que te enseñará a usar la palabra “fuck” en cualquier situación), la incansable hermana de Dexter. Suele haber una historia paralela que trata la vida y las relaciones de Debra, pero siempre con Dexter como el centro de todos sus actos, ya sea por su parentesco familiar o como consecuencia de los asesinatos que él comete.

Por último, y no menos importante, destaco a todas las mujeres que han aportado algo en la vida de Dexter. Ya sea su mujer y madre de su hijo Rita (Julie Benz) o su última relación Hannah McKay (Yvonne Strahovski), el sexo femenino ha cambiado por completo la actitud y fachada de este personaje.

Son muchos los que critican negativamente que la serie haya terminado con un Dexter casi humano, cuando en la primera temporada lo que enganchaba de verdad a la pantalla era su sociopatía. Yo, personalmente, aplaudo por este cambio paulatino, ya que así hemos podido conocer cómo cada suceso en la vida de una persona puede hacer que dé un giro de 180 grados, ya sea para bien o para mal.

En definitiva, Dexter es una serie dividida en capítulos de unos 45 minutos que te bebes sin respirar. Las temporadas centrales pueden hacerse un poco pesadas, es cierto, pero merece la pena “aguantar” y así poder descubrir si al final su oscuro pasajero gana la batalla o no. ¡No dejes que te lo cuenten!

 
Por Marta de la Torre

martes, 19 de noviembre de 2013

Entourage (El Séquito)


“Si yo cobrase una millonada, me llevaría a mis amigos a todos sitios sin que tuviesen que pagar un duro”

Esa frase la hemos escuchado miles de veces. Incluso salida de nuestra boca, ¿a que sí? Pues de ahí surge el argumento de uno de los mayores éxitos de HBO en la última década. Entourage (El Séquito) no es una superproducción pródiga en efectos especiales, ni tiene un argumento enrevesado al estilo Hitchcock. Por no tener, ni siquiera ofrece una historia de amor a la que engancharse.

Sin embargo, tiene todo lo demás. Un formato de capítulos cortos (22-30 minutos aprox.) que enganchan desde el minuto uno, muchas caras conocidas (Jeremy Piven es algo más que una cara conocida), un guión propio del siglo XXI, humor, mucho humor, lujo digerible (el dinero se ‘invierte’ en pantallas de TV estilo cine, los mejores ‘carros’ y muchas fiestas), unos cameos más fruto de la amistad del productor (Mark Walhberg) que de un contrato de trabajo…

Una receta que les ha servido para alcanzar las ocho temporadas y un total de 96 episodios en los que Vincent Chase (Adrian Grenier), una atractiva y emergente estrella de Hollywood, decide llevarse a su grupo de amigos del barrio de Queens a la meca del cine a compartir sus éxitos con él.

Tortuga (Jerry Ferrara), Drama (Kevin Dillon, hermano del también actor Matt Dillon) y Eric (Kevin Connolly) son el séquito de Vince en su emocionante, divertida, excéntrica, desenfrenada y subida de tono… vida en Hollywood. Fiestas en casa de Jessica Alba (su casa verdadera), tardes fumando hierba con Val Kilmer, negocios con Marc Cubain (propietario de los Dallas Mavericks), charlas con el mismísimo James Cameron… Peter Jackson, Matt Damon, Eminem o Martin Scorsese… consiguieron que marcas y personajes famosos se peleasen por tener un par de minutos de gloria junto a estos cuatro jóvenes del barrio neoyorkino de Queens. El mismo barrio en el que se criaron Los Ramones, por cierto, pero estos en la vida real.

Todos querían aparecer junto a ellos… y junto a su representante, Ari Gold (Jeremy Piven). Un papel basado en un representante real, Ari Emanuel Gold. Sin duda, uno de esos papeles que terminan absorbiendo protagonismo a la serie. Homófobo y xenófobo (y con un ayudante oriental homosexual), mujeriego (y casado y con dos hijos), enfermo del trabajo, con el pinganillo siempre en la oreja y soltando mucha, mucha mierda por la boca, terminará siendo uno de tus preferidos si te conviertes en seguidor de El séquito.

No es nueva. No tiene un argumento demoledor. Pero la posibilidad (por pequeña que sea), de que se trate de un compendio de las aventuras reales de Walhberg en sus inicios en Hollywood…

¡Venga, a verla ya!




Por Juan de la Lama

martes, 12 de noviembre de 2013

Sleepy Hollow


El nuevo drama supernatural del canal FOX, tal y como indica su nombre, está basado en el relato corto La Leyenda de Sleepy Hollow de Washington Irving, pero a diferencia de la película homónima de Tim Burton, es una puesta al día de la historia, una continuación contemporánea de los relatos clásicos. Siguiendo la estela de otras series como Supernatural o Grimm, la serie nos presenta una historia oscura, llena de magia, brujas, antiguas organizaciones secretas, un jinete sin cabeza y una ominosa amenaza de proporciones apocalípticas.

Ichabod Crane (Tom Mison), abatido durante la Guerra de la Independencia en 1781 tras una reyerta en la que decapita al Jinete, despierta en la moderna Sleepy Hollow del siglo XXI sin tener mucha idea de cómo ha llegado hasta ahí. Su vuelta viene ligada al retorno del Jinete sin Cabeza, el cual ha sido resucitado por una secta que se prepara para sembrar el apocalipsis en la tierra, un malévolo plan que parece llevar siglos gestándose.

Los primeros casos de asesinato empiezan a aparecer e Ichabold tendrá que ayudar a la Teniente Abbie Mills (Nicole Beharie), tras la muerte de su superior el sheriff August Corbin. Aprovechando sus conocimientos de lo ocurrido durante la época de la Guerra de la Independencia, que nos serán mostrados como flashbacks, el dúo protagonista irá descubriendo los ardides de la extraña presencia que parece manejar los hilos tras las sombras.

A pesar de contar con una premisa lo suficientemente interesante como para convertirse en una serie más que decente, la trama peca de simplista y facilona, lo que acaba por convertirla en una serie más que llenará huecos, pero no terminará por cuajar como las otras grandes del género. El personaje de Ichabod Crane es sugerente, con su perfecto acento inglés y su pasado junto a su desaparecida esposa Katrina Crane (Katia Winter). Cumple su prometido pero carece del carisma que puedan tener personajes como los hermanos Winchester (Supernatural) o el detective Nick Burkhardt (Grimm). Al menos la trama central se sucede con más rapidez que otras series.

En cada capítulo veremos cómo la historia de trasfondo que implica a la esposa de Crane y al ente maligno, o a la hermana de la Teniente Mills, avanza sin descanso ahorrándonos ese regusto de capítulos de relleno tan normal hoy en día. Otro punto a favor lo tenemos en el caso de la aparición de actores conocidos, como John Cho  (Dos Colgaos muy Fumaos, Star Trek) o John Noble (Fringe), que interpretan a personajes que tienen cierto peso en la trama, aunque no serán tampoco muy recurrentes.

En definitiva, un nuevo estreno en el mundo sobrenatural que se queda a medias tintas, otro quiero y no puedo. Le falta un punto para llegar a lo que prometía con los trailers. Como ya he comentado, una serie entretenida y simple perfecta para rellenar que hará las delicias de los amantes de este género, pero no esperéis más.

lunes, 14 de octubre de 2013

Sons of Anarchy


Entretenida como pocas, Sons of Anarchy es una producción de Kurt Sutter, conocido por ser productor, director, guionista y actor en la anteriormente exitosa The Shield.

En ella, Sutter nos traslada al peculiar universo de una banda ilegal de moteros californiana, a través de todo un drama shakespeareano, un Hamlet moderno, que revisa con talento las obsesiones de los dramas clásicos: la familia, el honor, el poder, la sangre, la traición, la tentación, la culpa... todo ello, eso si, en el desierto y con una cuidada banda sonora y contando con personajes que no desentonarían junto a la retorcida señora de Macbeth: Gemma Teller Morrow interpretada por la gran Katey Sagal (Matrimonio con hijos),  el presidente Clay (Ron Pearlman, el inconfundible gigantón de La ciudad de los niños perdidos), el mismísimo Danny Trejo o el protagonista guaperas, Jax Teller (Charlie Hunnam),  sueño de toda niña en busca de malotes. Incluso el propio Sutter interpreta uno de los personajes más duros de la serie, Otto.

En efecto, los "Sons of Anarchy" son un club de moteros, de los de chupa de cuero y Harley, que tras las puertas de su taller esconden negocios bastante turbios. Son los SAMCRO (Son of Anarchy Motorcycle Club, Redwood Original). Su negocio principal es el tráfico de armas y, entre sus enemigos, cuentan con otros grupos de moteros, fuerzas de la ley y alguno que otro de neonazis. Aunque criminales como los que más, se consideran los protectores del pueblo y no permiten que nada ni nadie rompa la paz allí. Unos auténticos chicos malos, gente cuyas noches apestan a alcohol y están rodeadas de mujeres de vestidos cortos que no paran de fumar y que no teme una buena pelea con los puños manchados de sangre y si es necesario pegar un navajazo o dar un par de tiros a sangre fría. No encontraremos en ella a unos buenos muy buenos o ni tan siquiera incomprendidos, sino a una lucha entre lo correcto y lo erróneo dentro de cada personaje y de sus propios principios.

Si bien es cierto que en Sons of Anarchy, sus seguidores tenemos en ocasiones que tragar con los excesos de su salvaje e impredecible narración, con que alguna trama no funciona tan bien como se esperaba, con una curva cerrada que los guionistas sortean de forma inverosímil o alguna de estas pasadas de frenada de Kurt Sutter, esto viene a demostrar que Sons of Anarchy nunca es sencilla y tiende siempre al giro brusco, a la sorpresa manipuladora y artificiosa y al juego en el límite de lo aceptable. Tal vez por eso, porque nadie puede adivinar la siguiente e irreal ocurrencia de sus escritores, la serie es, aunque incongruente, increíblemente adictiva.

Todo esto hace de Sons of Anarchy,  si no una gran serie, por lo menos una distinta a la mayoría, con su propio concepto, su propio ambiente y su propio carisma. Una serie de extremos capaz de mostrar su mejor y su peor cara en una misma escena. Intensa, compleja y nada complaciente. No recomendada para todos los públicos,  pero ni falta que hace.


Autora: Irene Vega